Después de pasar unos días inolvidables en la bahia descansando y grabar todos los sonidos que pude en el barco, como motores, maquinas varias, agua, etc. y una vez metida en el bolsillo a la tripulación (que no dejaban de sorprenderse cuando me veian grabando algo), me entretuve un rato probando mis nuevos hidrófonos (Jez Riley French).

Soy totalmente novato en este arte de grabar con micros piezoeléctricos, pero desde luego la capacidad y versatilidad de estos micros es bastante alucinante. Con un poco de imaginación, se pueden conseguir resultados cuanto menos curiosos. Espero que a fuerza de grabar y grabar con ellos pueda llegar a aprender y a obtener resultados como los que obtienen algunos diseñadores de sonido de los que soy fiel seguidor y admirador.

Aprovecho esta entrada para dar de nuevo las gracias a Jez Riley French por hacerlos y por el trato recibido por el cuando los compré.

Este es un pequeño experimento que realicé desde la primera cubierta del barco, dejando caer el hidrófono al agua y arrastrándolo por la superficie mientras el barco navegaba a una velocidad media.
Pongo tres grabaciones que consisten en el sonido con los micros incorporados de la superficie, el sonido de los golpes del agua en el hidrófono bajo ella y por ultimo, el mismo sonido del hidrófono pero procesado buscando hacer alguna cosa rara que bien seguro usare en algún proyecto un día de estos.

Hidrofono sumergido

Sonido de la superficie utilizando los micros incorporados del Sony PCM D50.

 

Sonido de los golpes del agua en el micro sumergido.

 

Ejemplo de uno de los procesados que he hecho con el sonido anterior.